Catalina en el Reino de las Nubes

Había una vez una niña llamada Catalina, era muy buena. Ella soñaba con volar alto como un hada y explorar lo bello de las nubes. Vivía en una casa color blanco y techo rojo, tenía un jardín hermoso, en él había plantas de muchos colores bellos.

Un día, la niña salió de paseo con sus padres. Cuando estaban caminando, vieron a una pobre anciana, la señora estaba muy hambrienta y les dijo:

—Por favor, ¿me darían algo de comer?

—Claro que sí —respondió la niña.

La señora estaba muy feliz de haber recibido una bolsa con pan y un tarro de leche. Mientras tanto alguien la estaba viendo desde las nubes, era la Reina de las hadas. Nadie creía en las ellas ni en el Reino de las Nubes, pero Catalina sí.

Anocheció y mientras Catalina dormía alguien entró a su habitación, era una Pegaso muy bonita, color morado y pelo dorado. La Pegaso aleteó frente a la cama de la niña y con el brillo mágico de sus alas, Catalina se despertó y muy curiosa le preguntó a la Pegaso:

—¿Quién eres y de dónde vienes?

—Me llamo Cristal, vengo del Reino de las Nubes y me trajo la Reina de las hadas, me dijo que te llevara conmigo —contestó la Pegaso.

Catalina estaba muy contenta de haber confirmado que existe el Reino de las Nubes. Ella tenía muchas preguntas y le dijo a la Pegaso:

—¿Cuándo me tienes que llevar al Reino de las Nubes?

—Mañana a la media noche—respondió la Pegaso.

A la mañana siguiente, cuando la mamá de Catalina estaba haciendo el desayuno, la niña empacaba para irse con Cristal. A la media noche, Catalina estaba lista, había dormido muy poco esperando la hora. ¡Qué emoción, voy a conocer a la Reina de las hadas! Dijo la niña. Estaba muy bonita, tenía un vestido rojo, botas plateadas y un gorro dorado.

Cristal llegó a la media noche, Catalina se subió en la Pegaso y se fueron a las nubes.

—¡Qué bello, un castillo de hadas! —dijo la niña.

Catalina llegó al castillo de las hadas donde vivía la Reina.

—Buenas noches Catalina, me llamo Isabela —dijo la Reina.

La niña muy contenta, le dijo:

—Buenas noches, Majestad, ¡qué bello castillo tiene!

—Gracias, eres una niña bondadosa. He visto las cosas buenas que has hecho por los demás y también tienes que recibir cosas buenas, por eso te convertiré en un hada, pero necesitas la Vara Luminosa y el Cristal Mágico y así convertirte en un hada completa —dice la Reina.

—¿Dónde se encuentra la vara luminosa, Majestad? —pregunta Catalina.

—La Vara se encuentra en lo profundo del bosque, donde vive un duende. Nadie ha descifrado el secreto que él esconde, solo el elegido puede hacerlo.

 Catalina le preguntó:

—Majestad, ¿dónde se encuentra el Cristal Mágico?

—El Cristal Mágico se encuentra en una enorme montaña de gemas muy brillantes y cada atardecer el Cristal Mágico se ilumina bajo el rayo del sol y así podrás verlo.

La niña estaba muy sorprendida, feliz y agradecida con la Reina, se detuvo a mirar las bellas nubes que rodeaban al castillo. La Reina llamó a Cristal para que le mostrara todo el Reino. Catalina se montó en la Pegaso y vio todas las maravillas de ese hermoso lugar. Pronto amanecería y Catalina le pidió a Cristal que la llevara a su casa, la Pegaso la llevó a su habitación, la niña se acostó en su cama y en un sueño profundo se quedó.

Al día siguiente después de terminar sus clases, Catalina fue al bosque por la Vara Luminosa. El duende era malo y lanzaba hechizos para convertir a la gente en personas malas como él, pues pensaba que no había una persona buena y amable, hasta que se le apareció Catalina. Apenas la vio le lanzó muchos hechizos, pero ella seguía igual, entonces se formó un escudo a su alrededor y la Vara Luminosa se dirigía a ella mientras el duende lanzaba más y más hechizos. Por fin consiguió la Vara y ayudó al duende a ser mejor persona, a la gente hechizada la regresó a la normalidad. La niña hizo cosas muy buenas ese día y regresó a su casa a dormir.

Por la mañana, Catalina fue a una excursión de la escuela; recorrió montañas, el lago y vio muchos animales. Al llegar la tarde la niña recordó lo que le había dicho la Reina y se dirigió a las montañas. Fue a muchas, pero no la encontraba, hasta que se hicieron las cinco de la tarde y el Cristal Mágico se iluminó bajo los rayos del sol, entonces fue por él.

Una vez terminada la excursión y de regreso a su casa, se le apareció otro hechicero malo con sus ayudantes y le dijo que le diera la Vara y el Cristal, Catalina estaba muy asustada pero no se las dio. El hechicero muy molesto, hizo un tornado alrededor de ella, la niña tuvo que soltar las cosas para que el hechicero la dejara. Ella tenía mucho miedo y fue corriendo a su casa, cogió un comunicador que le había dado la Reina y le dijo todo lo que pasó para que la ayudara. La Reina llamó a Cristal, al duende, a todos los pegasos del reino y a la gente que Catalina ayudó. La niña rastreó al hechicero y ya sabía dónde vivía. Fue hasta la casa de él, que estaba en la selva y, con la ayuda de todos Catalina derrotó al malvado y toda esa magia que él poseía se desvaneció. Ella le contó todo a sus padres y se pusieron muy felices al ver a su hija convertida en un hada.

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4 comentarios en “Catalina en el Reino de las Nubes”

  1. Patricia Oropeza

    Felicidades Francesca!! Espero que pronto tengamos más noticias de Catalina. Me ha encantado 😍👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻

  2. Muy bien Francesca,
    Que lindo saber que eres esa astillita que retoña por la vena heredada de esa familia con tanto talento.
    Te auguro una escalera ascendente de éxitos, niña linda!
    Felicidades
    La negra

  3. Que linda Franches, que imaginación tan bonita. Sigue así mi niña. Vas a ser una gran escritora. Me encantó tu cuento. Te quiero mucho. Un fuerte abrazo de tu tía Sandra.

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