Cuento

Juan Padilla

Los niños quedaron al cuidado de la vecina de toda la vida, con la promesa que al finalizar la tarde estarían de regreso papá, mamá y el hermanito del cual no les hablaron mucho durante los meses del embarazo.

El alma de la Meona

Sus pensamientos se paseaban entre la angustia por el futuro de su familia y la cantidad de deudas acumuladas por la pérdida de su último cultivo de arroz, ese que lo haría rico y reconocido antes de cumplir los cuarenta años de edad.

Quinto Dos

El hombre grande se detuvo, lo rebasé, me siguió con la mirada y a tan solo dos metros de la esquina añorada, una exclamación estridente, gutural, ordinaria como su aspecto…